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Babasónicos en Buenos Aires: la reinvención constante de una banda que no envejece

Del sonido de Jessico a las canciones de Cuerpos Vol. 1, el grupo recorrió distintas etapas de su discografía en el estadio de Villa Crespo, donde volverá a presentarse este sábado 17 de octubre.

Babasónicos en Buenos Aires: la reinvención constante de una banda que no envejece
Foto: Martín Bonetto

Después de presentar Cuerpos Vol. 1  el 25 y 26 de junio de este año, Babasónicos regresó al estadio de Villa Crespo con un repertorio que combinó nuevas canciones y clásicos de distintas etapas de su discografía. Una nueva oportunidad para encontrarse con un público que acompaña sus transformaciones desde hace más de tres décadas.

La banda se subió al escenario pasadas las nueve de la noche cuando el riff de guitarra de Revelaciones aparte marcó el inicio del show para luego seguir con Tiempo off, ambas pertenecientes a su último trabajo. El grupo liderado por Adrián Dárgelos sabe reinventarse y sorprender a los oídos que deciden sumergirse en esa fusión de sonidos e instrumentos distorsionados junto a sus letras que no buscan complacer al oyente sino invitarlo a incomodarse y encontrar interpretaciones variadas en la escucha. 

Foto: Martín Bonetto

El recorrido continuó con canciones que atravesaron distintas épocas y se instalaron en el repertorio popular de la banda. Sonaron Pijama y Yo anuncio, de Mucho, su octavo álbum de estudio, editado en 2008. Después llegó Fizz de Jessico, el disco con el que Babasónicos se metió entre los grupos más importantes del país. 

Al setlist de la noche se le sumaron Miau, Las demás, Risa y Once. Ininterrumpidamente le siguieron El maestro, Putita y En privado, donde se veía un Dárgelos que no paraba de hacer suyo el estadio, con movimientos de cadera estrafalarios e hipnotizantes. Se trata de un frontman que no solo interpreta sino que hace del escenario es su hábitat natural. El show continuó con Estoy rabioso, Labios apilados, Puesto, Ideas y Advertencia. Luego llegó Microdancing y el campo se convirtió en un mar de brazos agitándose y fluyendo con el ritmo explosivo de su estribillo.

Foto: Martín Bonetto

La atmósfera del estadio adquirió un tono más psicodélico con “La pregunta”. Su base electrónica, casi como un mantra, con una letra contestataria y a la vez reflexiva que siempre encuentra la forma de adaptarse a nuestro tiempo. 

Llegando casi al final, sonaron Maracuyá, Mimos, Paradoja y Como eran las cosas, a esta última el público la recibió con nostalgia y entonando con intensidad su estribillo. Bye bye, Carismático y su fusión con Yegua fueron la previa de los bises.

Foto: Martín Bonetto

Después de una breve pausa, Babasónicos regresó al escenario entre los gritos eufóricos del público: Cocos, Y qué y El colmo se convirtieron en los elegidos para cerrar la noche.

No alcanzaron las dos horas que duró el show para abarcar el extenso repertorio de clásicos de ayer y de hoy de una banda que, 30 años después, aún sigue agotando entradas.

Mientras el público abandonaba el estadio, se veía un amalgama de generaciones entremezclándose y conviviendo en un mismo espacio. Esta es, quizás, una prueba viviente de que la banda oriunda de Lanús no le teme a su metamorfosis, por el contrario, la abraza y si es necesario vuelve al pasado para hacerlo dialogar con lo que vendrá. 

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