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Lali atendió por última vez al demonio e hizo historia con su tercer River agotado

Ante más de 80.000 personas, la artista cerró la gira de No vayas a atender cuando el demonio llama. Tini, Marilina Bertoldi, Dillom y Miranda pasaron por el escenario de una noche que terminó con un video misterioso en las pantallas

Lali atendió por última vez al demonio e hizo historia con su tercer River agotado
Foto: @juligarciafotografia

El reloj marcaba las 21.04 cuando se apagaron las luces del Monumental. Decir que ahí empezó el tercer y último River de Lali sería contar la mitad de una noche que duró bastante más que sus casi tres horas de show. El demonio ya andaba por Núñez desde la tarde.

Sobre Figueroa Alcorta, los colectivos estacionados a ambos lados de la avenida eran la primera pista. De ahí y de las combis bajaban grupos de amigos y amigas con velos de novia, remeras que decían "What the fuck is Lali?" y la certeza de estar yendo a una despedida. Más de 80.000 personas que habían decidido atender al demonio y desoír el título del último disco. Adentro, del campo a la Sívori, de la San Martín a la Belgrano, esa mezcla de fiesta y final se contagiaba entre sectores.

Por los parlantes sonaban Britney, Miranda, y Cerati, y la gente los cantaba como para ir entrando en calor. Entonces se apagaron las luces y los gritos envolvieron el Monumental. Alcanzó con el rasguido rockero que abre "Lokura" para que nadie dudara. La llamada había entrado, y el estadio atendió al primer tono.

Foto: @juligarciafotografia

Lali apareció hipnótica. Se podría decir que literalmente se elevó sobre el escenario, y sería cierto, pero lo que la eleva es otra cosa. Tiene una presencia capaz de estremecer al mismísimo demonio que le da nombre al álbum. Es la pop star que rompe patrones y estereotipos, que abraza la libertad en el sentido más amplio de la palabra y que sabe que su público nunca espera menos de ella. Aun así, siempre encuentra la forma de ir un poco más allá. Para eso cuenta con un equipo que conoce de memoria: Lautaro Espósito en la dirección artística y Juan Giménez Kuj en la dirección musical, que en River volvió a subir la vara. A eso se le sumó un despliegue de bailarines que hizo de cada canción una experiencia aún más performática.

Durante la primera parte, el concierto fue un viaje por todas sus etapas. Pasaron "Sexy", "2son3", el enganchado de "Tu novia" con "N5", "Obsesión" y "Diva", hasta que llegó uno de los momentos más inesperados de la noche. En plena fiesta del pop, Lali le dejó el escenario al tango. El bandoneonista Nicolás Perrone y el cantor Cucuza Castiello interpretaron "Pasional", el clásico que inmortalizó la orquesta de Osvaldo Pugliese, mientras ella los escuchaba sentada en la escalinata. "Gracias por darle lugar al tango", le dijo Cucuza. Después, Lali se sumó para cantar "Morir de amor", y cerró el momento con un "gracias, Buenos Aires" antes de volver a encender el Monumental con "Amor es presente".

La banda se quedó con el escenario para un set instrumental de "Asesina", "Eclipse" y "Laligera", con las coristas al frente, y el estadio se encargó de poner la letra. Más tarde llegaron "¿Quiénes son?" y "KO", y siguieron "Baum Baum", "Brishito" y "Ahora". Para "Boomerang" se sumó el Cuarteto Divergente, con violines, viola y cello, que la acompañó durante todo ese tramo. Cuando sonó "Incondicional", Lali se la dedicó a su público, a los que agotan estadios y a los que siguen ahí, con ella, etapa tras etapa. La respuesta fue un Monumental lleno de celulares en alto, con las linternas prendidas y cantando la canción entera junto a ella.

Las cuerdas siguieron en "Perdedor" y "Ego", y Lali aprovechó para repasar los estadios que había llenado a lo largo de la gira. No eran pocos. Cinco Vélez en 2025 y tres River en menos de un año, algo que ninguna otra artista argentina había logrado. Ese momento dio paso a "No hay héroes", donde se vio a una Lali emocionada y agradecida. El demonio había llamado muchas veces, y el público nunca dejó de atender.

Tras la proyección del videoclip de "Popstar", Miranda! también se sumó para cantar "Mejor que vos", la canción que grabaron juntos y que continúa demostrando una amistad que se potencia cada vez que comparten escenario. Después, "Histeria" y "A bailar" terminaron de preparar el terreno para lo que venía.

El cruce más deseado del pop argentino

El Monumental empezó a gritar antes de entender qué estaba pasando. Un velo de novia, igual a los que cientos de fans llevaban puestos desde la tarde, subía en medio del escenario. 

Cuando se abrió, ahí estaba Tini Stoessel, de blanco. Detrás surgió Lali, también vestida para el altar, y juntas cantaron "Like a Virgin" en la previa de sus respectivos casamientos. Era la despedida de soltera de ambas, y el estadio ya venía preparado para la ocasión. 

Parecía que la sorpresa terminaba ahí, hasta que Marilina Bertoldi se sumó con su guitarra. Camisa negra, pantalones de cuero y cadenas plateadas en la cintura, el contraste perfecto con las dos novias. Las tres recrearon el beso de Madonna con Britney Spears y Christina Aguilera en los VMAs de 2003, una noche que también empezó con vestidos blancos y esa misma canción.

Después de cantar, Tini tomó el micrófono. "Para mí es un gran honor estar acá. Te vimos crecer todos los argentinos, fuiste parte de mi casa, de mi living, de mis meriendas", le dijo. Lali le respondió con una frase que, según contó, ya se habían dicho en privado. "Esta invitación es por las niñas que fuimos, pero sobre odo por las mujeres en las que nos convertimos". Luego de la icónica frase "Nos enamoramos taradas" de Lali, cantaron juntas "1Amor". Durante años, sus fandoms se enfrentaron en redes y la industria hizo lo suyo para alimentar esa competencia, la vieja trampa de poner a dos mujeres exitosas una contra la otra. Verlas juntas en River, cantando y agradeciéndose, fue la respuesta a años de rumores y a una rivalidad que nunca les perteneció.

Campo de batalla

Tras un enganchado de "Sola", "Motiveishon" y "Como tú", llegó "Soy", y con ella la Drag Dealer Company, que acompañó a Lali en la canción que hace tiempo dejó de ser solo suya para convertirse en un himno de la comunidad LGBTIQ+. Si toda la noche había sido una celebración de la libertad, ahí quedó claro de cuál se trataba. La de ser quien sos, en un momento en el que desde algunos lugares insisten en apropiarse de su significado para otros fines.

Después de "Disciplina" y "Plástico", fue el turno de "Fanático", la canción con la que había empezado todo exactamente dos años antes. Cuando se convirtió en blanco de ataques desde lo más alto del poder, Lali recibió un llamado de Fito Páez con un consejo que después contó en la radio. "Tu campo de batalla siempre será el arte, si vos te vas a pelear a otro lado perdés". "Fanático" fue, en buena medida, esa respuesta. Esta vez se tomó una pequeña licencia. Donde la letra habla de alguien que, si le preguntan por su video, asegura que no lo vio, Lali cantó "ahora sí que lo vio", y no hizo falta aclarar más.

Enseguida apareció Dillom para ponerle la épica a "33", la canción que grabaron juntos para el disco. Horas después del show, el cantante subió un divertido posteo con un audio en el que Lali, en tono irónico, le pedía que se aprendiera la canción, y confesó que por fin lo había logrado.

Pero en la fiesta también hubo momentos para detenerse. Antes de interpretar por primera vez en un recital propio "Ciudad de pobres corazones", de Fito, habló de un tema que la había conmovido en las últimas semanas. Recordó que el suicidio es hoy la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años en la Argentina. "¿Qué estamos haciendo como sociedad?", se preguntó frente al Monumental, e interpeló a las autoridades. Contó también que hace dos meses perdió a una persona muy querida, que había estado en su River anterior y que esta vez ya no pudo acompañarla. Le dedicó la canción a las familias que perdieron a alguien, a quienes acompañan todos los días el dolor de un ser querido y, en especial, a las personas con discapacidad y sus familias que se sienten solas. En medio de una noche de fiesta, Lali eligió hablar de lo que duele sin perder la furia que atraviesa la canción del rosarino.

Los últimos minutos de la llamada 

El final fue puro rock con "Pendeja", "Payaso" y un cierre con "No me importa", que tuvo el solo de guitarra de "Jijiji", de los Redondos, mientras las pantallas proyectaban una caricatura del Indio Solari con sus anteojos oscuros. No es casualidad ya que Lali reinvindica las raíces de la cultura argentina y las sube con ella al escenario, como hizo con el tango, con Fito y con el Indio. También sabe en qué país canta, y por eso se animó a hablar de salud mental frente a 80.000 personas. Su música también es bandera.

Se despidió y el Monumental empezó a desconcentrar. Muchos ya bajaban las escaleras cuando las pantallas se volvieron a encender con el logo de Lali TV, el formato que usó durante toda esta era para anunciar novedades. Apareció un televisor antiguo con el símbolo de la gira y una voz conocida, la de Evelyn Botto, que ya había sido la locutora de "Fin de la transmisión" en el disco. La voz se preguntaba si Lali es la heroína que la época necesita o la mayor delincuente de la historia. Cuando anunció "una cosa más, la más importante…", la transmisión se cortó.

¿Será que volveremos a atender al demonio? Afuera, los colectivos seguían en la misma fila de horas antes y nadie tenía apuro por subirse. El demonio llamó durante dos años exactos y Lali atendió cada vez. Si vuelve a sonar el teléfono, en Núñez ya saben qué hacer.

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