Eva Azulina Falcón estaba embarazada cuando fue asesinada a balazos por su esposo, Ramón Ángel Abregú, el 23 de enero de 2000 en la ciudad fueguina de Río Grande. Más de dos décadas después, el Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego declaró extinguida por prescripción la acción penal contra el femicida y ordenó su inmediata libertad.
Abregú ingresó aquel día a un consultorio de la clínica Cemep y disparó cuatro veces contra Falcón. El 28 de septiembre de 2000, el Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte lo condenó a 20 años de prisión por homicidio simple en concurso ideal con aborto preterintencional, en concurso real con tenencia de arma de guerra sin la debida autorización. La sentencia fue confirmada en marzo de 2001.
Estuvo prófugo durante 22 años
Ese mismo año, Abregú escapó de la unidad penitenciaria en la que estaba detenido y permaneció prófugo durante 22 años. En octubre de 2023 se presentó ante la Justicia y solicitó que se declarara prescripta la causa. El expediente había permanecido sin avances durante el período en el que estuvo prófugo.
La decisión de liberarlo fue adoptada el 23 de septiembre por mayoría de María del Carmen Battaini, Javier Muchnik y Sergio Diéguez. Los magistrados consideraron que durante ese período no hubo actos con capacidad legal para interrumpir el plazo de prescripción y tomaron como referencia el precedente “Ilarraz” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Ernesto Löffler votó en disidencia y sostuvo que admitir la prescripción implicaría perpetuar patrones socioculturales vinculados con la desigualdad y la violencia basada en la condición de mujer. También consideró que la medida no era compatible con las obligaciones establecidas por las convenciones internacionales de derechos humanos y de derechos de las mujeres. Finalmente, el Superior Tribunal dispuso el sobreseimiento de Abregú y su inmediata libertad.