El Gran Premio de México dejó un sabor sumamente agridulce para la escudería Alpine y, en especial, para Franco Colapinto. Tras una largada magistral en la que avanzó cuatro posiciones y una actuación sólida que lo llevó a cruzar la meta dentro de la zona de puntos (había terminado octavo), una penalización posterior por una infracción bajo bandera amarilla arruinó el festejo.
Ante este baldazo de agua fría, el asesor ejecutivo del equipo francés, Flavio Briatore, no ocultó su enojo por el desenlace, aunque reconoció y bancó el nivel que mostró el piloto argentino en la pista.
El descargo de Briatore y la bronca por el castigo
Las sanciones impuestas tanto a Colapinto como a su compañero Pierre Gasly despojaron a Alpine de todo el botín cosechado en territorio mexicano, dejándolos con las manos vacías cuando el panorama pintaba más que alentador.
"Estoy contento con el rendimiento y el ritmo que mostramos en la carrera en comparación con la clasificación, pero estoy menos contento con el resultado final. Después de las penalizaciones aplicadas, nos vamos de la Ciudad de México sin ningún punto, lo cual es una lástima después de haber tenido a ambos autos terminando en la zona de puntos. Es frustrante no llevarse nada", disparó el experimentado dirigente italiano.
Pese a la amargura por la decisión de los comisarios deportivos, Briatore destacó el trabajo de Colapinto para dejar atrás los malos tragos recientes: "Franco hizo una carrera muy buena y consistente, algo que necesitaba después de una racha de mala suerte. Eso me hace sentir orgulloso, ya que el equipo hizo un gran esfuerzo".
La autocrítica de Franco
Por su parte, el propio Colapinto asumió la responsabilidad por la infracción cometida al no reducir la velocidad exigida en el sector con bandera amarilla, un detalle reglamentario que le costó diez segundos fatales en el tiempo final y lo mandó hasta el décimo quinto puesto.
"Les pido disculpas a todos en el equipo por lo que pasó bajo bandera amarilla. Aunque es difícil de entender realmente, el error es mío en el auto" reconoció el pilarense con total sinceridad tras la bandera a cuadros.
Pese al trago amargo y a quedarse sin los puntos que con tanto esfuerzo había ganado en la pista, tanto el piloto como la estructura de Alpine rescataron el salto de calidad en el ritmo de carrera como el motor anímico para encarar lo que viene en la recta final de la temporada.