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Elecciones en EEUU: Trump pone a prueba su poder y los demócratas buscan recuperar el Congreso

Los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, renovarán un tercio del Senado y votarán por gobernadores en 36 estados. La baja popularidad del presidente, el costo de vida y la política migratoria marcarán el pulso de la elección.

Elecciones en EEUU: Trump pone a prueba su poder y los demócratas buscan recuperar el Congreso

Donald Trump enfrentará este martes una de las pruebas políticas más importantes desde su regreso a la Casa Blanca. Las elecciones de medio término pondrán en juego el control del Congreso y medirán el respaldo de los estadounidenses a su gestión, en un escenario marcado por el malestar económico, las controversias migratorias y una caída sostenida de su popularidad.

Los republicanos llegan a los comicios con mayorías ajustadas en ambas cámaras, mientras que los demócratas buscan recuperar terreno y limitar el margen de acción del presidente durante los últimos dos años de mandato.

En medio de un clima adverso para el mandatario, una encuesta de The New York Times y la Universidad de Siena mostró que apenas el 36% de los votantes probables aprueba su desempeño, frente a un 59% que lo desaprueba. El resultado refleja el desgaste de una administración que enfrenta cuestionamientos por el costo de vida y sus principales decisiones de gobierno.

Qué se juega Trump en las elecciones de medio término

El principal riesgo para el oficialismo es perder el control de una o ambas cámaras del Congreso. Una mayoría demócrata dificultaría la aprobación de nuevas leyes, obligaría a la Casa Blanca a negociar con la oposición y ampliaría las posibilidades de abrir investigaciones sobre la administración.

El impacto también podría extenderse a la política exterior, ya que los legisladores demócratas tendrían mayor capacidad para cuestionar operaciones militares, discutir partidas presupuestarias y examinar los acuerdos internacionales impulsados por Trump. Sin embargo, el presidente conservaría buena parte de sus facultades ejecutivas en materia diplomática y militar.

En la Cámara de Representantes, las perspectivas republicanas son especialmente complicadas. Matthew Green, politólogo y profesor de la Universidad Católica de Estados Unidos, advierte que el partido que ocupa la Casa Blanca suele perder bancas en las elecciones de medio término. Esta vez, esa tendencia coincide con la baja aprobación presidencial y el pesimismo económico. Según el analista, los republicanos necesitarían casi un milagro para conservar su mayoría.

La disputa por el Senado, en cambio, aparece más abierta porque los republicanos cuentan con una ventaja de 53 a 47, si se incluyen dentro del bloque demócrata a los dos senadores independientes que suelen votar con la oposición. Para recuperar el control, los demócratas necesitan ganar cuatro bancas netas.

Cómo funcionan las elecciones y cuáles son los estados clave

Los estadounidenses renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, que se eligen cada dos años por distritos distribuidos según la población de cada estado. En el Senado, donde los mandatos duran seis años, se disputarán 35 de las 100 bancas.

Además, habrá elecciones para gobernador en 36 estados. Estas contiendas también pueden tener impacto nacional por su influencia en la implementación de políticas federales y en el armado político de cada partido.

La atención estará puesta especialmente en Texas, Michigan, Carolina del Norte, Ohio, Iowa, Maine, New Hampshire, Georgia y Alaska, estados donde las disputas por el Senado podrían definir el equilibrio de fuerzas en el Congreso.

A diferencia de la Cámara de Representantes, donde los pronósticos favorecen a los demócratas, la competencia por la cámara alta dependerá en mayor medida de las características de cada candidato y de las particularidades electorales de cada estado.

Otro indicador que siguen los analistas es la participación anticipada. Los primeros datos relevados mostraban una mayor movilización demócrata, con más interés y motivación para concurrir a las urnas. Sin embargo, la votación anticipada no alcanza para anticipar el resultado: las reglas varían entre estados y los republicanos suelen concentrar una mayor proporción de sus sufragios durante la jornada electoral.

Una primera señal para la carrera presidencial de 2028

Más allá del resultado legislativo, los comicios funcionarán como un primer termómetro para la sucesión presidencial. Una victoria demócrata podría acelerar las definiciones de varios dirigentes con aspiraciones nacionales, entre ellos gobernadores y senadores que buscarán posicionarse de cara a 2028.

En el Partido Republicano, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio aparecen entre los posibles herederos políticos de Trump. Aunque ambos necesitan conservar el respaldo del presidente sin quedar completamente asociados a su nivel de impopularidad.

Una derrota republicana podría acelerar esa discusión, aunque no necesariamente marcaría un rechazo definitivo al trumpismo. El desgaste de los partidos gobernantes y la volatilidad del electorado estadounidense hacen que una victoria opositora no garantice un respaldo sostenido en el tiempo.

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