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Calamaro y una noche de solo rock

En un show sin agregados, el Salmón invitó a un recorrido por todo su repertorio donde la voz, la música y el encuentro con el público fueron el centro.

Calamaro y una noche de solo rock
Fotos: prensa

Nota escrita por Lautaro Mangas

Andrés Calamaro fue ovacionado en una nueva cita de “Como Cantor”. El Salmón volvió a llenar el Arena de Villa Crespo con un show que tuvo al público cantando de principio a fin. La noche comenzó con “Los Chicos", que prendió al público al instante y recorrió las distintas etapas de su carrera con una lista de 27 temas. El Salmón propuso un verdadero viaje por lo mejor de sus creaciones.

Pasaron “A los ojos”, “Media Verónica” y “Output input”, junto a clásicos de Los Rodríguez como “Salud, dinero y amor”, “Mi enfermedad” y “Sin documentos”. “Loco”, “Estadio Azteca”, y “El Salmón” marcaron uno de los tramos más celebrados de la noche, antes de un final con “Flaca”, “Alta suciedad” y “Paloma”.

Fotos: prensa

La gira que lo trajo de nuevo a su país, y a la que llamó “Como Cantor” en referencia al Martin Fierro, apela a su más profunda identidad argentina y busca poner su música en el centro de la escena. La idea del canto como expresión vital y territorio común guía esta etapa, en un show donde la voz, el repertorio y el encuentro con el público son el centro.

Mate en mano, gorra negra y lentes oscuros. Calamaro casi no interactuó con el público: algunos agradecimientos, presentación de los músicos que lo acompañaron y a cantar hitazo tras hitazo sin descanso. Sin espacio para los clásicos cánticos populares, cuando el público hizo un tímido intento de entonar ‘El que no salta es un inglés’, el cantor remató “No sean frívolos con el patriotismo” y continuó con los acordes de la siguiente canción.

Fotos: prensa

El Salmón, habituado a ir contra la corriente, propuso un recital que pareció ir en esa misma línea. Tres guitarras, un bajo, teclados, batería y dos vientos lo acompañaron toda la noche en un ensamble que se vio multitudinario y se volvió protagonista. 

Las pantallas acompañaron y mezclaron videos conceptuales con la grabación del recital. Estuvieron ahí para ayudar a la visión de los que no llegaban a ver el escenario, no para expandir el concepto artístico ni llevarse todas las miradas. Salvo en un momento, cuando sonaron los acordes y se escuchó: “Maradona no es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota de cuero”. Ahí sí, la pantalla tomó protagonismo. Apareció el ya recurrente homenaje que el artista le hace al 10 y hasta el propio Calamaro gira su cabeza para ver los videos que se suceden a sus espaldas.

Fotos: prensa

En un show que no entrega una búsqueda conceptual más allá de las canciones, como nos vienen acostumbrando los artistas más reconocidos del momento, que convierten sus recitales en algo más que solo música en vivo. Calamaro se planta en el centro del escenario, guitarra en mano, y despliega su abanico de hitazos que apelan a la memoria emotiva de las múltiples generaciones que acompañaron de punta a punta.

El cierre con “Crímenes perfectos” y “Sin documentos” estuvo a la altura de lo que se vivió en la noche. Para despedirse Calamaro sacó un capote, la típica capa que usan los toreros en las corridas de toros, y la movió al grito del público.

Con esta función, Calamaro sumó el quinto show agotado a una serie que ya lleva diez anunciados en menos de un año. El próximo en Buenos Aires será el jueves 30 de octubre, también agotado, y cerrará el año el lunes 23 de noviembre también en el Arena de Villa Crespo. Para más información, hacé clic acá...

Nota escrita por Lautaro Mangas

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