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Espartanos: el deporte transforma vidas dentro de la cárcel

Después de una infancia difícil que la llevó a estar diez años detenida, Tatiana Ruiz Díaz cuenta en primera persona cómo el rugby la ayudó a reencausar su vida cuando recuperó la libertad.

Espartanos: el deporte transforma vidas dentro de la cárcel
Espartanos: el deporte transforma vidas dentro de la cárcel

A Tatiana Ruiz Díaz le brillan los ojos y la sonrisa casi que no le entra en la cara cuando habla de "su nueva vida". Ir todos los días al trabajo, abrazarse con su mamá y su hijo... cuestiones que para muchos pueden ser cotidianas pero que para esta mujer de 34 años significan el gran sueño cumplido que se propuso cuando empezó a transformar su historia desde adentro hacia afuera de la cárcel.

"Tati", como la llaman todos en la Unidad N°48 del penal de máxima seguridad de San Martín, estuvo diez años en prisión y gracias a la ayuda de la Fundación Espartanos, pudo darle un giro a su vida cuando recuperó la libertad. "Hoy tengo un trabajo, mi vida cambió, ya no soy esa persona que antes estaba en la calle drogándose o cometiendo delitos", cuenta la joven en una charla con Filo.news en el auditorio Espartano, uno de los espacios de la organización dentro de la cárcel, en el que se presentó la nueva cápsula de indumentaria de Bolivia, cuyas ganancias serán donadas a la fundación.

"Me había querido quitar la vida. Desde chica vengo con una vida muy difícil y a los 13 años termino agarrando la droga sin ser consciente de que mi vida iba a terminar como terminó. Y pasando uno de los peores momentos privada de la libertad, conozco el rugby. Desde que agarré esa pelota, mi vida dio un giro por completo", cuenta la joven que hace seis años recuperó su libertad.

El deporte es uno de los pilares de la Fundación, que trabaja para cambiar la vida de las personas privadas de su libertad y que puedan reintegrarse en la sociedad. Además de la práctica del rugby, el programa lleva adelante otros tres ejes: educación, vinculación con el mundo del trabajo y espiritualidad. Desde que empezó a implementarse, en marzo de 2009, el proyecto logró bajar los niveles de reincidencia en la delincuencia del 65% al 5%.

Actualmente, la organización atiende a 600 personas y el modelo se replica en 60 cárceles de la Argentina y en otros países como El Salvador, España, Kenia, Perú, Uruguay y Chile.

Lejos de olvidarse de aquellos años oscuros que atravesó, Ruiz vuelve habitualmente al penal para "devolver" un poco de todo lo que le brindaron para salir adelante y ayudar a que otras mujeres puedan reconvertir su historia. "Quiero tratar de que alguna de ellas sea una Tati más, que cambie de vida, que se de cuenta que la vida que llevó hasta ahora no funcionó y no va a funcionar, que tiene que dar un giro", reflexiona la entrenadora de Vencedoras de Ezeiza, un equipo conformado por mujeres de entre 18 y 21 años en contexto de encierro.

Además, es miembro de Espartanas en libertad, el equipo de rugby de mujeres que salieron de prisión. "Formar parte de este equipo me enseña un montón. Somos todas minas peleándola, con problemas familiares, de consumo, de salud. Y estamos todas apoyándonos y bancándonos con amor, paciencia y empatía de haber pasado todas por lo mismo", asegura.

"Aprendí a que confíen en mi y en ganarme esa confianza. Antes nadie confiaba en mi porque yo había provocado eso. Yo no cambiaba, hacía las cosas mal, entonces decían 'listo, esta no tiene remedio, no va a cambiar'. Y yo me creía eso. Y cuando desde Espartanos me dijeron 'vos podés, confiamos en vos', a mi me dio la meta de no fallarle a las únicas personas que estaban confiando en mi y me dio el valor para salir adelante", reconoce Tatiana, con la convicción de que siempre puede haber gente que esté dispuesta a dar segundas oportunidades, pero la fuerza para querer cambiar depende de cada uno.

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