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Villanos: el sueño de tocar con Kiss, la música como herramienta de cambio, su crítica a la tecnología y el valor del vivo

A 31 años del nacimiento de Villanos, Niko Villano repasa el sueño de tocar con Kiss, traza paralelismos entre los 90 y la actualidad y cuestiona el impacto de las redes sociales y la cultura del consumo. 

Villanos: el sueño de tocar con Kiss, la música como herramienta de cambio, su crítica a la tecnología y el valor del vivo

Villanos nació en Villa Celina, en La Matanza, y desde sus comienzos encontró en el rock una forma de contar lo que pasaba a su alrededor. Con canciones atravesadas por el humor, la ironía y una mirada crítica sobre la realidad, la banda construyó su recorrido desde el circuito under del conurbano bonaerense, con una lógica autogestiva que sostiene hasta hoy.

Ese origen explica algunas de las preocupaciones que aparecían en sus primeras canciones y que hoy siguen presentes. El desempleo, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades cotidianas del barrio y la crisis económica son parte de una realidad que encuentra puntos de contacto entre los últimos años del menemismo y el presente argentino.

“El equilibrio fiscal no puede ser a costa de hambrear a un pueblo”, sostiene Niko Villano en diálogo con Filo.news al momento de hablar de las consecuencias sociales de las políticas económicas. De ahí, también que el trabajo cada vez ocupa más espacio de la vida mientras se reducen las posibilidades de disfrutar del tiempo propio.

Psicólogo además de músico, Niko Villano también observa con preocupación los efectos de la hiperconectividad. En “Fuera de sistema”, último temas de la banda, retoma la inquietud de cómo la tecnología transforma los vínculos, condiciona la manera de pensar y modifica la relación con el mundo. 

Sin embargo, no es nueva esta desazón con la tecnología. "El video de Contacto, cual Simpson del rock, habían dos nenas que se comunicaban por celular, mucho antes de que existan las redes sociales y el WhatsApp", recuerda Niko. 

Villanos continúa componiendo después de 30 años. El grupo busca sostener una dinámica que va a contramano de la lógica de los lanzamientos digitales y estrenarán parte del nuevo material en el próximo show del 17 de octubre en The Roxy Live. 

El vivo conserva, para Niko, un lugar central, no solo el encuentro con el público que los viene acompañándo hace años sino también el de la ilusión: "Cada vez que subo a un escenario, me siento el nene de Celina que soñaba con tener una banda de rock", asegura.

Villanos, Villa Celina y una mirada crítica sobre la Argentina

Periodista: Villanos nació en Villa Celina y empezó a tocar en el circuito under del conurbano. ¿Cuánto de lo que cantaban estaba relacionado con ese barrio del que venían?

Niko Villano: Siempre fuimos una banda que, en las letras, está pintando nuestra aldea. Algunas historias son verídicas, otras son inventadas y algunas funcionan como una crítica con sarcasmo de la realidad. En ese momento estábamos hablando de casi finales del menemismo, una época rara en la Argentina, con alto desempleo y dos Argentinas diferentes. Había tres o cuatro cuadras de cola para un solo empleo. Nosotros nos fuimos formando en ese contexto y teníamos una mirada crítica sobre todo eso.

P: ¿Encontrás similitudes entre aquella Argentina y la actual?

N.V.: Yo creo que sí, sobre todo en la segunda etapa de los 90, entre 1995 y el 2000, y después en 2001. Cuando hay desempleo, cuando te pisan los salarios y el desempleo crece, es obvio que cae el consumo. El equilibrio fiscal no puede ser a costa de hambrear a un pueblo. Eso es lo que pienso yo. 

P: ¿Sentís que esas preocupaciones vuelven a aparecer, que hay cosas que Villanos necesita decir?

N.V.: Sí. Hay cosas que vuelven a aparecer porque están pasando. Yo nunca vi tal lavado de cerebro en la sociedad, al margen de este gobierno, que utiliza muy bien las redes para mal, digo yo. Es un resultante de varias cosas. En Brasil, el avance cierta masa de predicadores, que acá los vemos por la tele, te sacan y te meten un presidente. Es como el plan Condor para sacar gobiernos democráticos y meter militares en todo Sudamérica. Esto también es una estrategia de dominación y de penetración en nuestra cultura que son sutiles. Veo piezas musicales que nunca fueron de acá. Se empezó a estandarizar la música, sin músicos. Nosotros venimos del rock, de una época en la que una guitarra y un cuaderno podían ser herramientas para intentar cambiar el mundo.

“Las máquinas piensan por nosotros”

En “Fuera de sistema”, Villanos retoma su crítica a la tecnología y la hiperconectividad que "cual Simpson del rock" ya habían explorado en “Contacto”, un álbum de mediados de los 2000. Si entonces imaginaban cómo los celulares podían modificar las relaciones, ahora Niko observa un mundo en el que las pantallas ocupan buena parte de la vida cotidiana.

P: Ahora que sé que sos psicólogo, entiendo la inquietud por la hiperconectividad y las redes sociales que aparece en “Fuera de sistema”.

N.V.: Ya en 2007 sacamos “Contacto”, un álbum medio conceptual en el que hablábamos de esto. En el video de la canción homónima, cual Simpson del rock, aparecían dos nenitas que se comunicaban a través de celulares, cuando ni siquiera existían las redes sociales como las conocemos ahora. Con “Fuera de sistema” retomamos esa idea, como una declaración de principios.

Veo que todo se fue degenerando para peor. Ya no ves chicos en la calle, grupos de chicos jugando como cuando éramos más jóvenes. Ves a las personas todo el tiempo conectadas, como si vivieran en una Matrix. Cuando era chico, tenía miedo de las películas como Terminator: pensába que las máquinas iban a venir a matarnos. Al final no hizo falta tirar un tiro. Con un smartphone nos controlan la vida. Así que no hizo falta el gasto en armamento.

Yo no conozco a ninguna persona que no tenga un celular hoy en día. Me rompe el corazón ver a los chicos en una mesa, mientras los adultos hablan y ellos están mirando una pantalla. Cada vez tienen celular más temprano. Me pregunto qué va a pasar con su capacidad para comunicarse con los demás. Y también está la inteligencia artificial, que puede generar un problema de desocupación a nivel mundial porque muchas cosas se van a resolver con eso.

P: Las redes y dejar de comprar un disco, también cambiaron la lógica consumo de música

N.V.: Sí. Yo soy coleccionista de vinilos y tengo discos y cassettes en casa. Cuando vuelvo a escuchar un cassette que escuchaba de chico, me acuerdo de cuándo compré ese disco, de qué emociones me genera y de qué momento de mi vida forma parte. Eso se perdió un poco como experiencia de consumo.

Hoy escuchás playlists, no necesariamente discos como obras completas. Está todo mezclado. Hay cambios que son para bien y otros para mal. A mí no me gusta que el artista tenga que ventilar toda su vida por internet, que se pierda la privacidad y que parezca que tenés que estar mostrando todo lo que hacés. Yo puedo hablar a través de una canción. No tengo por qué exponer cada parte de mi vida.

Nuevas canciones, el público y el chico que soñaba con tocar con Kiss

"Fuera de sistema" fue el primer corte de un disco que viene en proceso desde 2025 y que busca recuperar algo de la experiencia musical de otras épocas. La banda decidió estrenar sus canciones en vivo antes de subirlas a las plataformas digitales. 

P: Cuando salió "Fuera de sistema" dijeron que estaban trabajando en un disco, ¿cómo viene? 

N.V.: Estamos grabando. Nosotros vamos un poco en contra de la corriente, vamos a estrenar las canciones nuevas en vivo, para la gente que viene a vernos, antes de que salgan en las plataformas digitales. Somos cinco mentes análogas. Nosotros esperábamos que nuestros artistas sacaran temas nuevos, íbamos a comprarlos y a los recitales. Queremos conservar ese espíritu de contacto humano, de experiencia, de emoción.

También vamos a tocar canciones que no hacemos tan seguido. A mí me pasa como público que hay temas de mis bandas preferidas que quiero escuchar y que nunca aparecen en los recitales. Nos gusta recuperar esa parte del repertorio y hacer algo especial para quienes nos acompañan desde hace años.

Nosotros somos agradecidos de estar tocando hace 31 años y de conservar todavía ese espíritu mater. Cada vez que subimos a un escenario, yo me siento un nene, un nene de Villa Celina soñando que iba a ser que iba a tener una banda de rock, que escuchaba su cassette de de Kiss, The Rolling Stones, Creedence, Ramones, los Redondos, Los Ratones...

P: La vida te llevó a tocar con Kiss, concerlos. ¿Cómo lo viviste?

N.V.: Yo soy músico por Kiss. Lo primero que vi fue un programa de televisión que se llamaba Música prohibida para mayores. Era 1980, yo era muy chiquito y aparecian los videos de Kiss. Veía a esos tipos vestidos con trajes espaciales, como vampiros, tirando fuego, volando por el aire y rompiendo guitarras. Tenía cinco o seis años y dije: “Quiero hacer esto”.

Yo había decidido que quería ser músico por Kiss y, cuando salió nuestro primer disco, en abril de 1999, ellos vienen por primera vez. Tocamos con ellos y conocimos a la formación original. Algo mágico que tienen la música, soy un agradecido. 

P: ¿Les dijiste algo cuando los tuviste en frente?

N.V.: Cuando los tuve enfrente, no me salía nada. Les dije gracias y “I love you”. ¿Qué más les iba a decir? Tenía la cara de ese nene de Villa Celina que en los carnavales se pintaba como Kiss y llevaba una raqueta colgada como si fuera una guitarra. Ese día estaba pisando las nubes.

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