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Nazareno Casero es Richard Gadd en "Bebé Reno", la obra de teatro que inspiró la serie de Netflix: "Recién ahora puedo callar esa voz"

En una charla exclusiva, el actor reveló cómo es vivir dentro de la mente de Gadd y reflexionó sobre el autosabotaje, la confianza, las diferencias entre la obra y la serie, el desafío actoral, el acoso y las redes sociales.

Nazareno Casero es Richard Gadd en "Bebé Reno", la obra de teatro que inspiró la serie de Netflix: "Recién ahora puedo callar esa voz"
(Marco Oviedo)

¿A quién no le pasó? Soñar en grande, ilusionarse con un futuro exitoso, confiar en alguien y terminar roto. El ser humano es frágil, fácil de corromper y atacar. En el mundo de los grises, “Bebé Reno” es un dolor profundo que no sanó y que llega en su forma más pura a Argentina para enseñarnos algo con el unipersonal de Nazareno Casero.

La historia se presentará en su formato original: una obra de teatro que dio origen a la conocida serie de Netflix. De esta manera, Casero se subirá al escenario para encarnar la historia de Richard Gadd. Es la segunda vez en la historia de la obra que se presenta en un escenario y la primera que es representada en otro país e idioma.

La pieza, escrita y protagonizada por el dramaturgo escocés, aborda temas universales y cotidianos a través de una trágica comedia sobre su pasado. Es un drama intenso que demuestra la vulnerabilidad de un comediante, una persona que intentó superar sus adversidades en medio de una crisis personal y un recuerdo que lo atormentó.

Gadd construyó la obra sobre su historia, su pasado y su versión de los hechos. Un fragmento de su juventud como un comediante amateur que en busca de su camino le muestra un poco de amabilidad a una mujer, que se obsesiona con él de manera enfermiza y que amenaza con destruir su vida.

El espectáculo llega al país con la dirección de Indio Romero y la producción de Juan Pelosi, Quality Entertainment y Maximiliano Córdoba. La obra se presentará todos los martes desde el 28 de abril a las 20:30 hs en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza. 

En un texto que exige demasiado de su intérprete y con una carga social abrumadora, para Nazareno Casero esto implica un “desafío enorme” porque se está “contando una historia que habla de cosas genéricas de los humanos como la soledad, la tristeza, el humor negro, el sarcasmo, la vulnerabilidad y el hecho de necesitar sentirse querido, admirado o buscado”. 

“Es entregarse al juego. A pesar de todas las diferencias que puede haber por cuestiones geográficas, de idiosincrasia y demás, respeta lo que tiene el teatro: es un espejo de la humanidad. Podés encontrar en todos esos aspectos, aunque sean diferentes, similitudes, cosas que te hagan pensar y que te sucedan por dentro”, comentó.

Y, si hablamos de lo que sucede en la mente de una persona, hay algo que Richard Gadd remarcó mucho en sus obras: la falta de confianza y el autosabotaje. El creer en uno mismo, a pesar de todo. Un segundo de duda, en un escenario, puede marcar la diferencia a la hora de interpretar, esto es algo que Nazareno comprende muy bien. 

Gadd duda permanentemente de sí mismo, en YouTube hay un video de él contando que en un momento 'la voz del mono se volvió un poco más silenciosa'. Habla de esa voz que te lleva al autosabotaje. ¿Vos tenés esa voz? ¿Cómo la trabajas cuando estás en escena solo?

No escuchándola, esa es la única manera que podés…o escucharla y decirle "pará". Hay que estar lo suficientemente desequilibrado como para no escuchar esa voz, esos pensamientos intrusivos, esa voz que te dice "che, fíjate que estás sobreactuando". Hay que estar lo suficientemente loco, corrido de cierta realidad o demasiado analizado como para pasarla por arriba. Es un poco el juego poder controlarla, ignorarla, es un poco creerte lo que estás haciendo arriba del escenario. 

Creer en lo que estás haciendo, que por algo estás haciendo eso y por algo te eligieron. Hubo varias personas que terminaron haciendo una apuesta por vos, para que seas vos el que lo está haciendo. Tiene que pasar en una milésima de segundo porque estás diciendo texto y tenés la atención de un montón de personas mirándote. Es como un juego de ajedrez contra uno mismo. Se relaciona al actor con el ego porque hay algo que tiene que estar muy domado adentro tuyo sin perder ese brío.

¿En algún otro proyecto, o en este tal vez, surgió esa voz?

Te diría que recién ahora estoy pudiendo callar esa voz. Recién ahora, después de tiempo de terapia. Tal vez en un momento empezás a decir "pará, te estás castigando demasiado". En un momento te das cuenta que muchas cosas no dependen de vos, pero hay muchas que sí y no las hacés por miedo, por miedo al fracaso, porque no querés exponerte por lo que van a decir los otros. De todos modos van a hablar, de todos modos va a pasar. Si no creés que podés hacerlo, no te lo van a creer los otros. Es difícil que los otros te lo crean mucho tiempo si vos no lo crees. Recién ahora diría que puedo callar esa voz y decirle “Bueno, ahora lo hablamos”.

Una persona que no tiene autocrítica es prácticamente imposible de cambiar.

Cortesía de prensa


Aquellos curiosos que deseen imaginar de antemano la obra, pueden leer el libro de Richard Gadd que lleva el mismo título. Este, que suele encontrarse en inglés, presenta una nueva versión que carga con mucha más emoción y amplía el aspecto psicológico de los protagonistas.

Según Nazareno, una de las formas de representar a Gadd es “no caer en regodearse de la vulnerabilidad, pero entender que la tenés”. “Es mucho el aprendizaje, hay que recordar algo físico de los momentos en que la podes haber sentido propia o ajena, que la hayas visto cerca”, expresó. 

Además, sobre la forma de abordar las diversas temáticas que trata la obra, relató: “Todos tenemos eso adentro. Muchas veces lo que hacemos es taparlo, lo ignoramos y no queremos tenerlo ahí en la repisa. Es parte de mi trabajo como actor tener en una repisa todo lo que voy encontrando, sintiendo y todo lo que sé". 

“Muchas veces no hace falta haber vivido ciertas y determinadas cosas para poder actuarlas. Haberlas visto, sentido en carne propia, ver a otra persona vulnerable o a otra persona sufriendo, eso también te da una información y en un momento ya pasa a ser una sensación física más que toda la construcción de por qué llegaste a ser vulnerable y por qué algo te entristeció. Esa búsqueda es como una gran lucha todo el tiempo arriba del escenario, entre la lógica y cosas un poco más abstractas”, expresó.

Por otro lado, respectó a cómo hace para plantarse más de una hora solo en un escenario explicó que, aunque es un desafío complejo, “la clave es creer en lo que estás haciendo, porque si en un momento te abstraes un poco, te miras a vos mismo, te desconcentras y da vergüenza”.

“En los momentos que hacemos pasadas con gente que no estaba viendo los ensayos, me baja una inseguridad. Le digo al director: ¿en dónde estuve mal? Él me explica que no, que me diría si pasa. Estamos trabajando con Indio Romero, que es también un maestro de teatro”, recordó.

 

 


Una adaptación puede resultar complicada por la diferencia cultural, en este caso, y en palabras de Nazareno, cuentan con “el apoyo de la serie”, lo que permite que se entienda. “Primero fue la obra de teatro, después la serie. Respetamos que sucede en Londres, los nombres y los barrios”, adelantó.

“En Argentina somos mucho más directos para dar un abrazo o empujar a alguien que nos molesta. Hay algo de la idiosincrasia que hace que el autor y el protagonista por cordialidad, o por algún tipo de circunstancia, permite que en un momento ya esté muy adentro la persona que lo invade”, destacó respecto a la historia.

Es una responsabilidad subirse al escenario, hay gente que quiere irse con algo, que les pase algo. Tenés que hacerlo con verdad y seriedad.

Hablábamos de los videos que hay en YouTube sobre Richard Gadd, ¿cómo hiciste para darle esa corporalidad a tu personaje? ¿Viste la serie? ¿En qué te basaste para poder representarlo?

Vi la serie, es fabulosa. Indaga en lo que tiene que indagar, pero también tiene muchos otros aspectos en los cuales en un momento hace que sea digerible de otra manera. El trabajo, en mi caso, lo hago confiando en la dirección, quien dirige es muy importante porque es quien tiene esa mirada de afuera, quien no ve o no escucha tu voz diciendo: “Che, no es creíble, sos un desastre, deja que pongan a otro”. Entonces, cuando ves que las personas con quienes estás laburando te dicen “vas bien por acá", empezás a armar como con arcilla. 

Es como cuando grabas algo, escuchas tu voz y pensas ¿así es mi voz? Sí, así es tu voz. Pasa lo mismo con lo que uno actúa o hace. Cree que es de una manera o de otra, y en definitiva no es la mirada más acertada. Es poder poner en tiempo y forma lo que uno tiene, siente, sabe que puede ir en ese lugar, siguiendo las indicaciones que te dan de afuera y armándolo.

El teatro está vivo y posiblemente, a medida que van pasando las funciones, lo vas modificando. Empiezan a suceder otras cosas en escena, el hecho de estar horas ensayando te cambia un poco la mirada de todo. Cuando tenés la mirada de los de afuera empezás a ver otras cosas.

En el teatro, a medida que pasan las funciones, empiezan a cambiar las cosas. Es algo vivo. 

¿En qué momento creés que la obra va a sorprender a esta audiencia que viene de haber visto la serie y que conoce la historia?

La obra es una experiencia teatral bastante contundente porque si bien es un unipersonal, están todos los otros personajes constantemente. Hay proyecciones, grabaciones y muchas cosas que invaden esta historia para que se llegue a sentir y a entender lo que se está viviendo, lo que está viviendo el personaje. Tiene diferencias, es una obra que se hizo en el marco de un festival de teatro de vanguardia (N. del A: Festival Fringe de Edimburgo). Es distinta porque indaga en otras cosas, va a otros lugares. 

El recorrido empieza desde antes de lo que podemos ver en la serie, la obra te muestra un poco más de lo que es la psicología del autor y empezás a entender desde otro lado, o por lo menos desde un lugar distinto, por qué llega a eso. Es fuerte. La obra contiene un montón de cosas, tiene humor negro, es ácida. Hay un montón de información en relativamente poco tiempo. Hace hincapié en cosas que en el audiovisual las procesas distinto. Tienen que venir a verla, se van a ir con otras cosas. 

Es un poco más a cuchillo directo, pero es una linda experiencia teatral.

Por otro lado, respecto al actuar del protagonista de la obra, comentó: “Una persona desde afuera analiza los problemas de otro mucho más fácil, podes decir ‘podrías haberte bajado antes, haber ido a terapia’. Lo mágico de la obra es que el autor nos muestra que iba él solo con una vela en la oscuridad, tratando de iluminar lo que le estaba pasando, sin dejar de avanzar aunque la vela se le iba apagando”.

“Richard Gadd no es solamente una persona que atravesó y vivió esta situación, sino que sabe lo que está escribiendo y cómo lo está escribiendo. Se siente ese acoso, lo tenés que sentir de alguna manera, te tiene que llegar a quebrar, a colmar la paciencia. Si no lo estás sintiendo es que no lo estás leyendo con atención”, remarcó.

Y sumó: “La obra te dice ‘bájate antes de que sea demasiado tarde, cerrá la puerta antes que se te metan’. Hace sonar alarmas. Toda la experiencia es que no te podes escapar, tenés que resolver esto ahora, porque mientras más te escapes peor va a ser. En un escenario no te podes escapar. Hay algo de no escapatoria, tenés que resolver esto, hacer lo que tenés que hacer y pasar este mal trago si lo está pasando mal, pero no podés esconderte más”.

Es una obra que es muy extrema, está muy al borde del agobio. Hace que tenga una densidad y sea intenso lo que pasa. 

Después de que salió la serie mucha gente fue a buscar a las personas reales en internet y un poco también a acosarlos. ¿Qué le dirías a los que después de ver esta obra vuelva a hacer esa acción de ir a buscar sobre estas personas o también sobre vos? ¿Qué mensaje les dejarías?

Si los hace feliz, háganlo. Me parece que lo increíble que tienen las redes sociales es que democratizó la manera en la que vos podés llegar a otra persona y decirle lo que quieras. Después cada uno se hace cargo de lo que hará. Me parece que si los moviliza para que hagan eso, yo no les puedo decir nada.

Yo estoy totalmente en contra de regular las redes sociales, de prohibir que la gente pueda decir cosas. Sí que se hagan cargo de lo que dicen. Es parte un poco de la locura que estamos viviendo en la actualidad. Es una herramienta, se puede usar de ambas maneras, bien o mal.

Vengan a ver la obra y veamos qué les pasa, ahí está el juego, lo divertido y atractivo. 

La democratización de la información permitió que el fanático sepa todo sobre su actor favorito. Sobre esto, Nazareno remarcó que “tenés que hacer el trabajo de mantener tus cosas privadas y aceptar que lo que para vos es cotidiano, normal u ordinario, para otros no lo es”.

“Tenés que ser consciente de lo que mostrás, no mostrar cosas que no quieras que se hablen públicamente. Es extraordinario tener contacto con una persona que está tras una pantalla, un escenario o lo que fuere, no es algo de todos los días. Comprender que para esa persona por ahí es la primera vez que te ve. Es un poco el juego y el precio que se paga por trabajar de esto, que a mi entender da más de lo que te quita”, expresó.

¿A quién le recomendarías ver la obra y quién no debería ver esta obra?

No sé si podría meterme en no recomendarla, me parece que puede servir bastante. Es un reflejo de la humanidad, de lo que nos pasa, de lo que nos puede pasar. La recomendación es que la vean con cuidado y dependiendo en el momento en el que estén. Está bueno si te hace despertar alarmas adentro tuyo que por ahí estabas pasando por arriba y me parece que esta es una obra para ver y quedarte hablando.

No se la recomiendo a quienes por ahí se ofendan fácil o quienes cualquier cosa les dé ansiedad. Ese tipo de cosas, para que no se encuentren con algo que tienen que resolver, no se hagan cargo y sigan sin hacerse cargo. Es una obra que está buena porque te sacude.

“Bebé Reno” se presenta todos los martes desde el 28 de abril a las 20:30 hs en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza. Las entradas estarán disponibles en la boletería del teatro y a través de Plateanet. 
 

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