El aumento sostenido de las temperaturas y la humedad durante el cierre del año pasado y el comienzo de 2026 generó un escenario propicio para la proliferación del barigüí, conocido como “mosca negra”, en la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana. La presencia se intensificó especialmente en sectores cercanos a ríos, arroyos y cursos de agua corriente, que funcionan como su principal ámbito de reproducción.
Una de las particularidades que distingue al barigüí del mosquito común es la forma en la que se alimenta. En lugar de picar, muerde la piel para extraer sangre, lo que suele derivar en lesiones más dolorosas. Al respecto, la dermatóloga Yael Borojovich explicó que este mecanismo “provoca más dolor e irritación al momento”, ya que el insecto utiliza sus piezas bucales para cortar la piel. Además, señaló que su actividad es mayor durante el día, “sobre todo durante el amanecer y el atardecer”, franjas horarias en las que se registran la mayoría de los ataques.
Si bien este insecto no es vector de enfermedades, las mordeduras pueden ocasionar reacciones significativas. Entre las manifestaciones más habituales se registran dolor inmediato que puede persistir varios días, enrojecimiento, hinchazón, picazón intensa, ardor y la aparición de manchas rojas. En algunos casos, las lesiones evolucionan en heridas con costras que demoran en desaparecer, y también pueden presentarse cuadros de inflamación marcada o fiebre.
Sobre los cuidados a tener en cuenta, Borojovich advirtió que “aunque generalmente no transmite enfermedades graves, sus picaduras pueden causar infecciones si se rasca la zona”. En ese sentido, recomendó actuar rápidamente ante una mordedura y detalló que es importante “lavar la zona con agua y jabón, aplicar hielo o compresas frías para bajar la inflamación, usar cremas calmantes o antihistamínicas” y evitar rascarse. Asimismo, subrayó que ante una reacción alérgica intensa resulta fundamental “consultar a un médico”.
En cuanto a la prevención, los especialistas coinciden en una serie de medidas para disminuir el riesgo de contacto con el barigüí. Entre ellas se encuentra el uso de repelente, que si bien no es completamente efectivo, contribuye a reducir la exposición. También aconsejan utilizar ropa clara, mangas largas y pantalones, evitar áreas cercanas a ríos y arroyos durante los momentos de mayor actividad del insecto, colocar mosquiteros en puertas y ventanas y mantener los ambientes limpios, sin acumulación de humedad.