El gasto destinado a subsidios de energía y transporte cayó cerca de 60% en términos reales durante la gestión de Javier Milei, aunque en 2026 volvió a mostrar un crecimiento. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-Conicet), el gasto acumulado de los últimos doce meses es 59% menor que en diciembre de 2023. Un cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) ubica la caída conjunta en 56,7% al comparar enero-agosto de 2023 con el mismo período de 2026.
Sin embargo, la tendencia cambió durante este año. Entre enero y agosto de 2026, el gasto total destinado a ambos sectores aumentó 39% nominal y 6% real frente al mismo período de 2025, hasta alcanzar los $5,77 billones. Los subsidios energéticos, que representan el 77% del total, crecieron 21% real, mientras que los correspondientes al transporte bajaron 24%.
Cuánto de las tarifas sigue subsidiado
En agosto, los hogares del AMBA pagaron en promedio tarifas que cubrieron el 55% del costo de los servicios públicos, mientras que el Estado asumió el 45% restante. En electricidad, los usuarios residenciales cubrieron el 63% del costo y, en gas natural, el 57%. En transporte, la cobertura fue del 35%, mientras que en agua se acercó al 100%.
La diferencia cambia según cada usuario. En electricidad, los hogares sin subsidios pagaron aproximadamente el 100% del costo, mientras que quienes recibieron asistencia cubrieron alrededor del 33%. En gas, esos porcentajes fueron del 99% y el 25%, respectivamente. Desde enero de 2026 rige el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplazó la segmentación N1, N2 y N3 por una categoría de hogares vulnerables.
El transporte presenta una de las mayores diferencias entre lo que paga el pasajero y el costo calculado del servicio. Mientras el boleto mínimo de colectivo entre la Ciudad y el Gran Buenos Aires era de $743, el IIEP estimó una tarifa técnica sin subsidios de $2082 y la Asociación Argentina de Empresas de Transporte por Automotor (Aaeta) calculó un costo de $2428,71.
El economista Alejandro Einstoss advirtió que no puede trasladarse de forma automática esa diferencia a futuros aumentos porque conviven usuarios que ya pagan prácticamente el costo completo con otros que reciben bonificaciones. También señaló que la reducción de subsidios puede avanzar mediante una baja del costo de abastecimiento y una mejor focalización de la asistencia, mientras que la discusión sobre un nuevo ajuste del gasto se proyecta hacia 2027.