Renunció el director de la casa Argentina en París tras denuncias y presiones del gobierno local
Santiago Muzio dejó su cargo al frente de la residencia universitaria tras una ola de repudios por arbitrariedades ideológicas, falta de transparencia contable y fricciones diplomáticas.
En medio de una fuerte polémica internacional, Santiago Muzio presentó su renuncia como director de la Casa Argentina en París tras recibir presiones directas del gobierno nacional. Su salida, mantenida bajo estricto hermetismo durante dos semanas para evitar afectar la agenda presidencial en suelo francés, fue confirmada por fuentes oficiales. El abogado y académico Alfredo Mario Soto fue designado como su reemplazante al frente del establecimiento.
La dimisión de Muzio se desencadenó a partir de múltiples denuncias periodísticas y una solicitada que reunió más de mil firmas de académicos, artistas y diplomáticos. Entre los principales cuestionamientos figuraban la remoción de una placa conmemorativa del Día de la Memoria, la ejecución de reformas edilicias sin financiamiento transparente y la expulsión arbitraria de estudiantes por razones ideológicas. Asimismo, la justicia francesa y la Alcaldía de París habían solicitado investigar su gestión.
Durante su mandato, Muzio se negó sistemáticamente a rubricar la Carta de Valores de la Cité Universitaire, documento que garantiza la no discriminación, la libertad de expresión y el laicismo en el predio. Esta postura derivó en el aislamiento de la institución argentina y la ruptura de relaciones formales con las residencias de países como Alemania, Canadá, Japón y Dinamarca. Además, el exfuncionario alteró discrecionalmente los concursos de ingreso para los residentes.
El conflicto escaló a nivel diplomático luego de que se constatara la reducción drástica de las plazas disponibles para estudiantes, pasando de noventa a cincuenta habitaciones utilizables. Las irregularidades operativas y la falta de rendición de cuentas sobre los fondos empleados para las remodelaciones motivaron a los residentes a exigir una auditoría administrativa integral. Ante la gravedad del escenario, el canciller francés confirmó contactos formales con las autoridades nacionales.
La remoción del director buscó desactivar un escándalo mediático que amenazaba con empañar la próxima visita oficial del presidente Javier Milei a la capital francesa. El Poder Ejecutivo optó por encauzar una transición ordenada que permita recomponer los lazos institucionales con la administración central de la Cité. La designación del nuevo titular apunta a normalizar el funcionamiento interno y devolver la previsibilidad académica al espacio.
Con la asunción del doctor Alfredo Mario Soto, la Casa Argentina inicia un proceso de reestructuración técnica para restablecer la convivencia universitaria y el marco normativo de residencia. El nuevo directivo cuenta con una dilatada trayectoria en el derecho internacional y conocimiento de la dinámica académica francesa. Por su parte, la Cité Universitaire buscará redefinir los términos de colaboración con el Estado argentino para asegurar el respeto de sus estatutos vigentes.