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Bariloche, mucho más que nieve: el boom de las experiencias que redefine el turismo

Las experiencias íntimas y locales aumentaron considerablemente y se traducen en un viaje cercano e inolvidable para que el turista se sienta parte de los paisajes patagónicos.

Bariloche, mucho más que nieve: el boom de las experiencias que redefine el turismo

Entre montañas, lagos y chocolate caliente, San Carlos de Bariloche ya no es solo una postal clásica del sur argentino. Hoy, el destino patagónico está en el centro de una transformación más profunda: una nueva forma de viajar, más conectada con lo local, con las experiencias y con las historias que viven detrás de cada lugar. 

Viajar distinto: de turista a huésped

El dato no es menor: el turismo impulsado por plataformas como Airbnb generó en Argentina más de 2.300 millones de dólares en impacto económico durante 2025, con más de 116 mil empleos vinculados a esta actividad.

Pero lo interesante no está solo en los números, sino en cómo se distribuye ese impacto. Por cada 100 dólares gastados en alojamiento, los viajeros destinan cerca de 480 dólares adicionales en comercios locales: gastronomía, transporte, entretenimiento. Eso explica por qué cada vez más barrios, fuera del circuito turístico tradicional, empiezan a formar parte del mapa viajero.

Bariloche: el corazón de esta nueva forma de viajar

En ese contexto, Bariloche se consolida como uno de los grandes protagonistas. Solo en 2025, los anfitriones locales generaron más de 30 millones de dólares, reafirmando el peso del turismo en la economía regional. Las reservas y búsquedas crecieron cerca de un 10% interanual, y el dato que marca tendencia: la estadía promedio es de 4,5 noches. ¿La clave? Ya no se trata solo de ir, sino de quedarse más tiempo y vivir el destino.

Qué buscan hoy quienes viajan

La foto del viajero también cambió. En Bariloche:

- Predominan los turistas nacionales (especialmente desde Buenos Aires, Mendoza y Neuquén)
- Millennials y Gen Z concentran la mayoría de las reservas
- Más del 20% viaja en familia

Y hay algo más: casi la mitad del gasto sucede en el barrio donde se alojan. Es decir, el viaje deja de ser un recorrido de puntos turísticos para convertirse en una experiencia más cotidiana, más cercana.

Experiencias que marcan la diferencia

En Bariloche, esa tendencia se traduce en actividades que van más allá de lo clásico. Una de las más buscadas es navegar el Lago Nahuel Huapi, pero no como excursión masiva: sino en un formato íntimo, casi secreto.

Pablo y Lorna, amables y entusiastas anfitriones, llevan a navegar en pequeños grupos a turistas, en un velero de 30 pies durante unas dos horas por la zona del brazo Campanario y la península San Pedro. La propuesta incluye llegar a playas y bahías poco conocidas, fondear en una zona reparada del viento y compartir algo simple pero clave: un café o té con budines caseros, en medio de un paisaje que parece inaccesible.

A esta se suman otras experiencias como trekking hasta el Berghof o recorridos gastronómicos locales, que terminan de armar una vivencia más completa y conectada con el entorno. Y que explican por qué el destino sigue creciendo: no solo por lo que muestra, sino por lo que hace sentir.

Cuando viajar impacta en todos

El turismo ya no es solo una industria: es una red. En Argentina, los anfitriones generaron más de 330 millones de dólares en ingresos, y para muchos representa una herramienta clave para sostener su economía familiar. Además, cerca del 60% asegura que esos ingresos les permiten mantenerse en sus hogares. En Bariloche, incluso, casi el 60% de quienes hospedan son mujeres, lo que suma otra capa al impacto social del turismo.

Más allá de Bariloche: la Patagonia que empieza a aparecer

Mientras Bariloche lidera, otros destinos empiezan a crecer:

- Comodoro Rivadavia (+20% reservas)
- Río Gallegos
- Los Antiguos

La lógica es la misma: lugares menos explorados, experiencias más auténticas.

Una comunidad global que impulsa lo local

Aunque la experiencia es cada vez más de cercanía, el fenómeno es global. Airbnb nació en 2007, cuando dos anfitriones recibieron a tres huéspedes en su casa en San Francisco. Hoy cuenta con más de 5 millones de anfitriones y más de 1.500 millones de huéspedes en todo el mundo, en casi todos los países. Esa escala convive con algo mucho más chico y concreto: cada anfitrión ofreciendo una experiencia única para conocer un lugar desde adentro.

Viajar como forma de conexión

El dato final resume todo: más de 3 millones de viajeros eligieron este tipo de experiencias en Argentina, generando más de 14 millones de noches reservadas. Viajar ya no es solo moverse. Es conectar con un lugar, con su gente y con su forma de vivir. Y en ese mapa, Bariloche no sólo sigue vigente: está más vivo que nunca.

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