España instaló una "barrera neumática" en el mar para frenar el ingreso de migrantes a Ceuta
El Gobierno de Sánchez desplegó una estructura neumática frente a la costa de Ceuta tras el ingreso masivo de más de 60.000 migrantes desde Marruecos. Mientras avanzan las devoluciones, la medida generó nuevas críticas por la política migratoria española.
En medio de la crisis migratoria que atraviesa la ciudad autónoma de Ceuta, el Gobierno de España comenzó a instalar una barrera flotante en el mar con el objetivo de impedir nuevos cruces desde Marruecos.
La estructura, ubicada frente a la playa del Tarajal, forma parte del operativo desplegado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez luego del ingreso de más de 60.000 personas en los últimos días, donde ya murieron 72 migrantes. Según informaron las autoridades españolas, la mayoría ya fue devuelta al territorio marroquí.
La barrera consiste en un sistema neumático de unos 500 metros de extensión. Tiene una parte visible que sobresale entre 30 y 70 centímetros sobre la superficie del agua y otra sumergida que alcanza aproximadamente un metro de profundidad. Su objetivo es dificultar el acceso por vía marítima hacia el enclave español situado en el norte de África.
Continúan las devoluciones de migrantes
Mientras avanzaba la instalación de la estructura, las fuerzas de seguridad españolas continuaron reforzando los controles en la frontera. Durante la jornada del sábado, varios migrantes que lograron llegar a nado hasta la playa del Tarajal fueron interceptados por efectivos militares y escoltados de regreso hacia Marruecos.
El Gobierno aseguró que cerca de 48.000 personas que habían ingresado durante la reciente ola migratoria ya abandonaron Ceuta como parte del proceso de devolución coordinado entre ambos países.
Pese a ello, la situación continúa siendo delicada. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, sostuvo que la ciudad todavía no recuperó la normalidad y afirmó que el retorno de los migrantes "debe completarse" para estabilizar la situación.
En las últimas jornadas, las imágenes de miles de personas intentando cruzar la frontera por tierra y por mar dieron la vuelta al mundo. Aunque la llegada de migrantes disminuyó, continúan registrándose intentos aislados de ingreso.
Del lado marroquí, en localidades cercanas como Fnideq y Tánger, muchas personas permanecen cerca de la frontera con la expectativa de encontrar una oportunidad para ingresar a territorio español. Al mismo tiempo, las fuerzas de seguridad intensificaron los controles en los accesos hacia Ceuta y revisan los vehículos que circulan por la zona.
Entre quienes intentan cruzar predominan jóvenes que aseguran escapar de la falta de oportunidades económicas en Marruecos. Algunos relataron haber pasado días sin alimentos mientras esperaban una posibilidad para llegar a España.
La instalación de la barrera flotante reavivó el debate sobre las políticas migratorias europeas y el control de las fronteras exteriores de la Unión Europea.
Mientras el Gobierno español sostiene que la medida busca reforzar la seguridad y evitar nuevos ingresos irregulares, organizaciones de derechos humanos vienen cuestionando las devoluciones inmediatas y las restricciones impuestas en la frontera, en un contexto en el que miles de personas continúan intentando llegar a Europa en busca de mejores condiciones de vida.