Más de 200 presentaciones por mes encendieron la alarma en el Ministerio Público Fiscal (MPF) porteño. Según informaron, entre enero y junio de este año ingresaron cerca de 1.300 denuncias por delitos informáticos, una cifra que mantiene la tendencia de crecimiento registrada en los últimos años.
Tras el incremento de estos hechos desde la pandemia, el organismo creó la Fiscalía Especializada en Ciberfraudes (FISEC) y una unidad de investigación para analizar las denuncias, preservar evidencia digital e identificar a los responsables. En 2020 se habían registrado 38 casos, mientras que en 2024 fueron unas 1700 denuncias y en 2025 superaron las 2400.
Entre las maniobras más habituales figuran el phishing, la suplantación de identidad, el robo de cuentas de WhatsApp, los fraudes en billeteras virtuales, la clonación de tarjetas, las falsas promociones de venta online y las estafas vinculadas con criptomonedas. También advirtieron sobre un aumento de los abusos de confianza contra adultos mayores.
De acuerdo con la FISEC, durante los últimos dos años los montos sustraídos alcanzaron los $24.465 millones, además de más de 3,8 millones en moneda extranjera. A través de un protocolo de actuación rápida que permite congelar cuentas sospechosas durante 60 días, el MPF logró recuperar más de $322 millones.
Para acceder a ese mecanismo, la víctima debe denunciar el hecho dentro de las primeras 24 horas, el perjuicio debe ser igual o superior a tres millones de pesos y la persona afectada o la cuenta de origen deben estar radicadas en la Ciudad de Buenos Aires. Además, el organismo recomendó no compartir claves ni códigos de verificación, activar el doble factor de autenticación, evitar enlaces sospechosos y revisar periódicamente los movimientos bancarios.