Pese a haber cedido a los pedidos de la Casa Rosada para intentar desactivar la interpelación a Manuel Adorni, la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, volvió a marcar sus diferencias con el jefe de Gabinete: no asistirá este martes a la reunión convocada por el ministro coordinador con los legisladores oficialistas para darles su versión de la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito.
"No puede", dijeron desde el despacho de la senadora a la agencia de noticias NA. En esa misma oficina explicaron que Bullrich tiene que encabezar la reunión de labor parlamentaria en el Senado, donde el oficialismo intentará llegar a un acuerdo con los bloques dialoguistas para demorar la interpelación a Adorni. "Ella se reúne todo el tiempo", agregaron.
Lo cierto es que el gesto vuelve a tensar la relación entre la ex ministra de Seguridad y la Casa Rosada. Es que su negativa a reunirse con Adorni implica desoir -otra vez- una orden directa del presidente Javier Milei y su hermana Karina, secretaria general de la Presidencia, principales sostenes del ministro coordinador.
Desde un primer momento, Bullrich manifestó sus discrepancias con respecto al respaldo incondicional que el Ejecutivo le ha dado a Adorni desde que emergieron las inconsistencias en su evolución patrimonial durante sus años como funcionario público. Tanto en público como en privado, la ex funcionaria le reclamó que presentara su declaración jurada para poner fin a una discusión que, entendía, paralizaba la gestión y opacaba los logros del Gobierno.
Más aun, cuando Adorni finalmente hizo su presentación y explicó en televisión el supuesto origen de 500.000 dólares que nunca había declarado, Bullrich habló de una "omisión ética". Sin embargo, aclaró que, para Milei, no hay razones para despedir a Adorni.
Como sea, Bullrich es quien debe trabajar para tejer acuerdos que eviten la interpelación al Jefe de Gabinete, como así también una eventual moción de censura o pedido de destitución.