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Colombia vota en una elección clave marcada por la polarización, la seguridad y el futuro del proyecto de Petro

Más de 41 millones de ciudadanos están habilitados para participar en unos comicios que definirán al próximo presidente del país.

Colombia vota en una elección clave marcada por la polarización, la seguridad y el futuro del proyecto de Petro

Colombia se prepara para una de las elecciones presidenciales más importantes de los últimos años. Este domingo 31 de mayo, más de 41 millones de ciudadanos estarán habilitados para acudir a las urnas en una jornada que definirá quién sucederá a Gustavo Petro al frente de la Casa de Nariño para el período 2026-2030. La elección es seguida con atención tanto dentro como fuera del país debido a su impacto sobre el rumbo político colombiano y sobre el escenario latinoamericano en general.

La campaña estuvo atravesada por una fuerte polarización política y por el debate en torno a la continuidad o el rechazo de las reformas impulsadas por el actual gobierno. En ese contexto, el senador de izquierda Iván Cepeda aparece como uno de los principales favoritos según distintas encuestas y representa la posibilidad de darle continuidad al proyecto político iniciado por Petro, aunque con un perfil propio centrado en los derechos humanos, la justicia social y los acuerdos de paz.

Del otro lado se ubican los sectores de derecha y centroderecha, que buscan capitalizar el desgaste del oficialismo. Entre ellos sobresale la candidatura de Paloma Valencia, referente del Centro Democrático y heredera política del expresidente Álvaro Uribe. Su campaña se apoya principalmente en propuestas vinculadas al fortalecimiento de la seguridad, el combate contra los grupos armados y una postura crítica frente a los diálogos impulsados por el actual gobierno con distintas organizaciones insurgentes.

Otro de los fenómenos de la campaña fue el crecimiento de Abelardo de la Espriella, abogado y dirigente identificado con posiciones de ultraderecha. Con un discurso de mano dura, militarización y confrontación contra el crimen organizado, logró consolidarse como una de las figuras con mayor crecimiento en la recta final de la campaña. Su irrupción refleja parte del descontento social frente a los problemas de seguridad que atraviesa el país y el avance de sectores políticos alineados con tendencias conservadoras que también crecieron en otras regiones del continente.

Uno de los principales ejes de discusión electoral fue precisamente la seguridad. Durante los últimos meses, distintos organismos y medios internacionales alertaron sobre un recrudecimiento de la violencia política y territorial en varias regiones colombianas. Asesinatos de líderes sociales, amenazas contra candidatos, desplazamientos forzados y enfrentamientos entre grupos armados volvieron a instalar la preocupación sobre la capacidad del Estado para garantizar la estabilidad y el control territorial.

La elección también funciona como una evaluación de la gestión de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia reciente de Colombia. Sus políticas de reforma social, transición energética y negociación con grupos armados generaron apoyos importantes, pero también fuertes resistencias. Para muchos analistas, el resultado electoral mostrará hasta qué punto la sociedad colombiana respalda o cuestiona el rumbo iniciado por el actual mandatario en 2022.

En caso de que ningún candidato obtenga la mayoría necesaria para imponerse en primera vuelta, los colombianos volverán a votar el próximo 21 de junio en un balotaje que enfrentaría a los dos postulantes más votados.