Ir al contenido
Logo
Actualidad

El Gobierno le pone fin a "Volver al Trabajo" y traslada la asistencia a un sistema de vouchers

Tras notificar a los usuarios vía MiArgentina, se confirmó el cese de las transferencias automáticas y, a partir de ahora, priorizarán la formación laboral y las prácticas en ambientes de trabajo, eliminando el formato de programa social que regía hasta la fecha.

El Gobierno le pone fin a "Volver al Trabajo" y traslada la asistencia a un sistema de vouchers

El Ministerio de Capital Humano confirmó que el programa "Volver al Trabajo" finalizará formalmente el mes próximo, marcando un cambio de paradigma en la gestión de la asistencia social. Según informó la cartera dirigida, el 9 de abril será la fecha límite para la acreditación de beneficios, siendo ese el último día en que los inscriptos “recibirán el pago de la última asignación” bajo la modalidad de transferencia directa.

La transición ya fue comunicada formalmente a los beneficiarios mediante correos electrónicos y notificaciones en la aplicación Mi Argentina. En este nuevo esquema, buscan reemplazar el subsidio económico por herramientas de formación profesional. Al respecto, desde el Ministerio señalaron: “Quienes manifiesten el interés de capacitarse, podrán acceder a vouchers para capacitación laboral”, subrayando que el foco estará puesto en la terminalidad educativa y la adquisición de oficios.

Hasta marzo de este año, la iniciativa alcanzaba a más de 900 mil personas en todo el país. El plan oficial contempla que, a partir de mayo, estos planes sociales sean reconvertidos íntegramente en capacitaciones laborales certificadas. Con este movimiento, el Poder Ejecutivo pone fin a los pagos directos mensuales, transformando el programa en un sistema de becas de formación sujetas a la validación de cursos específicos.

Originalmente, el programa "Volver al Trabajo" tenía como objetivo central “desarrollar y consolidar un nivel de competencias sociolaborales” de los sectores más vulnerables. La meta establecida en su creación era ayudar a los beneficiarios a alcanzar “un nivel de empleabilidad inicial real” y, de esa manera, mejorar sustancialmente sus oportunidades de inserción laboral en el sector privado o mediante proyectos autogestionados.

El beneficio se ejecutaba mediante la participación obligatoria en actividades de formación técnica, prácticas formativas en ambientes de trabajo reales y asistencia para el desarrollo de emprendimientos productivos, ya fueran individuales o asociativos. Con el cierre de esta etapa, se apuesta a que la formación certificada sea el único vehículo de asistencia, eliminando la intermediación y los pagos automáticos que regían hasta la fecha.