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Yandel hizo historia en el Arena de Villa Crespo: del reggaetón a la épica sinfónica en una noche inolvidable

La Leyenda puertorriqueña llevó sus hits a una dimensión completamente nueva, fusionando la potencia del reggaetón con la majestuosidad de una orquesta en vivo

Yandel hizo historia en el Arena de Villa Crespo: del reggaetón a la épica sinfónica en una noche inolvidable

El sold out no fue una sorpresa: fue una confirmación. Yandel volvió a Argentina y convirtió el Movistar Arena en el escenario de una postal histórica. Con “Yandel Sinfónico”, la Leyenda puertorriqueña llevó sus hits a una dimensión completamente nueva, fusionando la potencia del reggaetón con la majestuosidad de una orquesta en vivo. El resultado fue una noche cargada de emoción, nostalgia y celebración generacional.

Desde su llegada al país, la expectativa se sentía en el aire. Cada visita consolida su vínculo con el público argentino, pero esta vez había algo distinto: la promesa de escuchar clásicos que marcaron una era en un formato inédito. El show, que tuvo su estreno mundial en Miami y recorre las principales ciudades de la región, aterrizó en Buenos Aires con entradas agotadas y una producción de altísimo nivel.

El viaje musical comenzó con la fuerza de “Puño de tinto”, y desde ese primer golpe de sonido quedó claro que la noche no iba a tener pausas. “Permítame” y “Como antes” encendieron el estadio mientras las cuerdas y los vientos elevaban cada beat a una escala cinematográfica. La energía urbana convivió con arreglos sinfónicos que amplificaron la emoción y transformaban cada canción en un momento épico.

La atmósfera mutó hacia la nostalgia y el baile con “Nunca me olvides”, “Abusadora” y “Te siento”, preparando el terreno para una seguidilla demoledora: “Noche de sexo”, “Teléfono”, “Mírala bien”, “Rakata” y “Ahora es”. Himnos absolutos que definieron los 2000 y que, en esta nueva versión, sonaron más grandes que nunca. El Arena vibró como una sola voz, entre saltos, algun que otros paso prhibido y gritos desaforados que coreaban letra tras letra.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el bloque más tanguero previo a "Ay mi dios” y "Encantadora" , acompañado por una pareja de baile que sumó dramatismo a la puesta. Pero el pico sentimental se dio cuando su hijo Sour Beat subió al escenario para cantar juntos “Everyday”: un instante de conexión absoluta que desató ovación cerrada y dejó en claro que el legado también se construye en familia.

Yandel atraviesa un presente extraordinario. Con más de dos décadas en la cima, múltiples nominaciones —incluidas recientes menciones a los Latin GRAMMY y al GRAMMY por su proyecto Sinfónico (En Vivo)— y el lanzamiento de su nuevo álbum Infinito, el artista demuestra que el reggaetón no tiene techo. En Buenos Aires volvió a hacerlo: transformó sus hits en sinfonía, convirtió la nostalgia en celebración y reafirmó que su historia en la música latina es, definitivamente, eterna.

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